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28 abril, 2010

Mass Media, unión entre amos y seguidores

La televisión es el medio de comunicación masiva más extendido y más accesible que utiliza diariamente la mayoría de la sociedad para conocer lo hechos más importantes que acontecen a nivel nacional e internacional. De ella se dice que es la verdad de nuestra cultura, es decir, refleja lo que somos. Decir que la televisión miente, deforma o enmascara la realidad sería quedarse corto. El carácter “engañoso” de la televisión radica no en lo que transmite, sino en el modo en el que lo transmite, ya que aunque lo que emite sea veraz, el tratamiento, la forma como lo expresa y el lenguaje que utiliza, puede desestructurar la realidad.


Así pues, es evidente y normal encontramos claros ejemplos de cadenas televisivas que crean sus mensajes basándose en su ideología política dominante. Otras veces, el dinero hace que la información se transforme de manera favorable a sus dueños, y la información de masas se convierta en dinero si las audiencias pasan de una cierta cantidad, por eso cada vez que nos ponemos delante de la pantalla hacemos a un rico más rico, mientras él nos está empobreciendo como personas.


Que los ideales políticos estén detrás de las cadenas de carácter privado es aceptable, el mayor problema es cuando esto afecta las televisiones públicas, a las cuales les atribuimos una objetividad mayor que el resto. Este es el caso de Canal 9, la cadena pública y autonómica de la Comunitat Valenciana, tras la cual se esconden, mejor dicho se evidencia, el favoritismo indiscutible hacia el Partido Popular. Como sostenía Marcuse: “los mass media constituyen la mediación entre los amos y sus seguidores” . El más claro ejemplo es que para Canal 9 es más importante abrir el informativo con el tiempo que con las imputaciones en la trama Gürtel.


Que la televisión influye en la sociedad es algo que todos damos por sentado, ya que es el medio por el que nos regimos todos. Que muchas veces nos convertimos en marionetas de las grandes cadenas también es algo obvio, ya que nuestro afán por estar entretenidos, evadiéndonos de la realidad y sin criterio alguno a la hora de elegir lo que vemos, ha provocado que la calidad televisiva baje hasta niveles insospechados, ya que lo que más tenemos hoy en día en la parrilla televisiva son programas de corazón, sensacionalistas que no nos aportan ningún tipo de información, por no hablar de la inexistente programación cultural.


La influencia de la televisión en la educación de los niños hace que sean incapaces de formar una conciencia de sí mismo y, en caso de que lo logre, estará frustrado por no haber podido complacer todos los deseos que le han inducido o irritado por no haber podido responder a los estímulos que le han llegado a través de la televisión.


La televisión es un vehículo de control. Es el símbolo de la cultura de masas, esta cultura se convierte en incultura cada vez mayor para aumentar su aceptación entre el público, que no tiene otras opciones mejores. La presencia constante de la televisión en nuestras vidas es la base del poder que tiene. La televisión sirve a muchas personas para escapar de su realidad y entrar en una felicidad conseguida mediante los tubos de imagen. La gente deposita toda su confianza en este medio, pese a que se rija por pautas que tan sólo buscan el provecho económico.


Y llegamos a la publicidad, elemento indispensable en la televisión, de hecho no se sabe quién depende de quién, porque la televisión se nutre de los beneficios económicos que aporta la publicidad, pero también es verdad que la publicidad sobrevive gracias al consumo que se origina por este medio de comunicación. Es sabido que la publicidad tiene como objetivos informar y persuadir a la sociedad, por ello, en la gran mayoría de sus anuncios, seduce y genera deseos en los individuos de nuestra sociedad para favorecer el consumo. Algunas veces, para llevar a cabo estos objetivos se crean spots en los cuales se observan actitudes un tanto denigrantes que pueden reflejarse en la sociedad. Desde hace unos días, se emite un nuevo spot de Nestea, en el cual se muestra, para mucha gente, una actitud machista.

SPOT NESTEA



Desde mi punto de vista, y teniendo en cuenta la actual preocupación por la igualdad de género, las discriminaciones, la violencia de género, etc.... me parece un spot innecesario que dada la gran influencia del medio de comunicación en el que se emite (televisión), lo influenciable que es la sociedad y la fuerza de la publicidad, puede llevar a conductas totalmente machistas y ofensivas hacia la sociedad.

15 abril, 2010

Aquella maravillosa juventud.

*En las próximas 4 entradas (incluyendo ésta), no seguiremos la estructura habitual del blog, ya que publicaremos cada uno de los trabajos realizados por los miembros del grupo para la práctica 3 de la asignatura.

El anuncio que he escogido, se centra en el consumo de cocaína, que para la FAD parece ser la única droga existente y perjudicial, en el que un chico JOVEN se esnifa una ralla de cocaína que se convierte en un gusano que va poco a poco metiéndose en su nariz. El lenguaje que utiliza es el propio del colectivo juvenil, por lo que su intención comunicativa induce a pensar que la cocaína, droga preferida por la FAD, es consumida únicamente por el colectivo marginal de la juventud, como ellos parece que lo designen.



Jóvenes, jóvenes, jóvenes, jóvenes… siempre es éste el grupo al que se le asocia el consumo de drogas. De entre todos los spots que la FAD ha realizado como herramienta de concienciación, no hay ninguno que no haga referencia al sector juvenil en el consumo de drogas. En todos los spots se utilizan estrategias creativas para llegar a un público de entre 18-25 años: utilizan el juego del tetris para comunicar que las drogas no son un juego, utilizan referencias cinematográficas de terror para construir el spot (género más visto según ellos por los jóvenes), realización de un video casero bajo la famosa canción: “Pito, pito, gorgorito…” En resumen, un conjunto de spots, desde sus inicios de concienciación mediante la publicidad, que van única y exclusivamente dirigidos al sector juvenil.

En muchos de ellos, el lenguaje, que es la herramienta imprescindible y sin la cual no podrían funcionar los mass media, utilizado es coloquial con expresiones también juveniles: “Pasa de la coca”, “Gallina. Atrévete, di no”, “Engánchate a la vida”.

En conjunto, en estos spots mezclan los ingredientes idóneos para referirse a los jóvenes pero no siempre llegan a impactar, sensibilizar ni mucho menos a erradicar el problema de drogadicción presente en nuestra sociedad y que no sólo en los jóvenes.

Me llamó especialmente la atención, una campaña que decía: “No sabes lo que te metes”. Creo, personalmente, que los jóvenes que consumen, en su mayoría, se saben de memoria todos los efectos que causan las drogas pero las utilizan como mera diversión en algún momento puntual y después no saben desengancharse de ellas.

Además, cabe pensar que, todos los esfuerzos de la FAD se destinan al grupo de los jóvenes como si todos ellos estuvieran en este mundo, relacionando la cultura juvenil como un problema para la sociedad, con los conflictos sociales, con los problemas que puedan surgir, siempre son culpables los jóvenes.

Por lo tanto, sería este colectivo el oprimido ante todos los expertos de la vida, ya que son los jóvenes los que nunca saben de nada, y hacen las cosas sin pensar, son ellos los culpables de todos los problemas o conflictos sociales y se consideran una “enfermedad” en el conjunto de la sociedad.

Además, seamos realistas, está claro que un gran número de jóvenes consumen drogas, pero ¿son los únicos? Y el colectivo de la gente famosa que consumen drogas “sin ton ni son”, y la gente que vive en la calle?

Hablemos un poco ahora, de aquello que se considera droga. Muchos las llaman drogas legales: el alcohol y el tabaco. Entonces, según la FAD, que sus spots se centran principalmente en cocaína, pastillas, y alguna vez heroína, ¿son éstas las únicas drogas perjudiciales? NO, lo que pasa es que el alcohol y el tabaco han entrado en una industria comercial en la que los beneficios extraídos de estas drogas son tremendos. Aunque no nos demos cuenta, estas drogas, siendo de las más adictivas, han llegado a integrarse en la industria cultural de nuestra sociedad. Porque, ¿no es verdad que muchos de los turistas que vienen, sobre todo a la costa, se dedican casi exclusivamente a beber alcohol? La segunda faceta que se relaciona con España después de la fiesta (y relacionada con ésta) es el alcohol a buen precio. La venta de alcohol y tabaco es algo que está bien visto y autorizado, pero ¿alguien ha pensado en que realmente son drogas , incluso más perjudiciales que otras no permitidas?

Entonces, el conflicto aparece cuando nos preguntamos: ¿Por qué la FAD sólo se centra en algunas drogas específicas como las que perjudican? ¿No es cierto que todas las drogas son perjudiciales, o sólo las que a ellos les conviene? ¿Por qué permiten unas drogas y otras no?

La industria cultural, además no ha salido tan “mal pagada”, ya que se ha aprovechado del problema de la drogadicción y lo ha impulsado en la industria cinematográfica, realizando películas cuyo tema central son las drogas, y van a tener una gran repercusión en la sociedad, o libros sobre experiencias personales…

Por lo que cabe preguntarse, aunque parezca un poco arriesgado, ¿a los dominantes en este caso les interesa que este problema social desaparezca? Porque, si han sido capaces de legalizar dos drogas y enriquecerse a partir de éstas, pueden ser capaces de cualquier cosa, ¿no?

Todo ha entrado en un juego como el Tetris (como una de las campañas de la FAD)en el que no encajan las piezas, ya que existen obstáculos que suponen intereses y beneficios para algunos a costa de perjudicar a otros.


10 marzo, 2010

Ave María Purísima.


La campaña del año pasado contra el aborto lanzada por la Conferencia Episcopal Española nos sorprendió a más de uno con su más que un controvertido cartel que no ha dejado indiferente a nadie. En un contexto de polémica, suscitada en torno a la reforma del aborto.


Esta campaña fue lanzada en vísperas del 25 de marzo, día de la Jornada por la Vida. En ella se muestra un bebé y una cría de lince, encima de la cabeza del primero, aparece: "¿Y yo?" y bajo ellos se reza: "¡Protege mi vida!" Además de haber una tira cronológica, en la parte superior del cartel, siguiendo los pasos del embarazo dónde se observa al feto desarrollarse.
La provocación en este caso me parece máxima. Está claro que la Conferencia Episcopal busca el debate sobre la moralidad y legitimidad del derecho al aborto, a través de convertir esta campaña en noticia.


Pero, bajo mi humilde opinión, comparar la vida de un animal protegido y en vías de extinción como el lince con la vida de un humano, es cuanto menos aberrante y carente de sentido.
La Iglesia apela a que se tiene mayor consideración por la vida animal que por la propia humana. Ya que se está penando incluso con penas de prisión a aquellos que atenten contra la flora y la fauna protegida en nuestro país. Y concluyen calificando el aborto como delito, y reclaman lo mismo para aquellos que de alguna manera contribuyan a la práctica de un aborto y saquen beneficio.


Creo que la Iglesia, peca (y eso no es cristiano) de demagogia. La Iglesia se lleva el tema a su terreno y de ahí saca un discurso distorsionado de la realidad para su propia convenencia.


La primera gran disfunción que encontramos es la intrusión de este colectivo en un tema tan delicado, que con todos mis respetos, he de decir que no me parece que sea de su incumbencia. España es un país laico, donde la Iglesia debería mantenerse al margen de muchos temas y no lo hace: tanto en el caso del aborto, que es el tema del que estamos hablando, como el divorcio, el matrimonio entre personas del mismo sexo, etc.


Son problemas sociales que deben solucionarse para el bien de una sociedad que evoluciona y aspira, en teoría, a ser más tolerante.


La Iglesia que dé su palabra, ofrezca sus oraciones y alimente la fe de sus fieles. Pero que no se meta en camisa de once varas con ciertos temas, que sinceramente pienso que le quedan grandes. Las cosas importantes, necesitan, cabezas analíticas, sobre todo, progresistas, sensibles...La Iglesia hasta ahora no ha demostrado eso, es inflexible como su religión dogmática.


Pero esto no es un texto extraido de la Biblia, es la cruda realidad. Y lo cierto, y ahí es donde abordamos la segunda disfunción que existe, muchas veces el aborto viene provocado por causas ajenas a la persona y por motivos de fuerza mayor: violaciones, penas de cárcel, enfermedades de transmisión sexual como el VIH...donde es perfectamente justificable y sobre todo lógico que se tomen estas medidas.


O un ejemplo "menos trascendental", en compración con los anteriores: los problemas económicos que enfrentamos con la fuerte crisis actual y que persistirá por años.
Puede haber un fallo. Los métodos anticonceptivos no son 100% fiables y a veces, pueden traer disgustos que nadie esperaba.


Además cuando se aborta el feto no está formado, en el caso de un aborto legal. Por lo que el niño, que no es niño aún, no sufre.


Es por esto que era beneficioso que se aprobase esa reforma de la nueva ley de aborto, para que las mujeres pudiesen abortar de manera legal, con atención médica de forma segura e higiénica y acabar con las prácticas desagradables en casa que hasta hace nada, desafortunadamente, se seguían llevando a cabo.


Y gracias, que la gente con dos dedos de frente utiliza siempre preservativos a la hora de tener relaciones sexuales, que no sólo evitan traer bebés al mundo no deseados, sino el contagio de enfermedades.


Otro de los temas, que se me olvidó nombrar anteriormente, donde la Iglesia también se mete: no contempla la utilización de métodos anticonceptivos, lo considera antinatural.
Antinatural es tener 7 hijos y no poder mantenerlos y descubrir que además tienes sida y que tus hijos, por tanto, también están contagiados.


Y repito, España es un Estado laico, que siginifica no eclesiástico ni religioso, sino civil donde se prescinde de la instrucción religiosa, (en cualquier diccionario donde se busque las acepciones son similares) donde las personalidades eclesiásticas no tendrían el por qué imbiscuirse en tales asuntos.


Amén.